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— i cant see your face in my mind — Caroline

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— i cant see your face in my mind — Caroline

Mensaje por Zaccharie F. Maiër el Sáb Jun 08, 2013 7:52 am

No pequeño amigo, no se puede salir a estar horas de las cabañas. — Respondió con una voz tan infantil y dulce que resultaba desagradable. Nah, lo cierto es que era del todo desagradable tener que tomar ese tono para contestarles a los más pequeños, cuando estos ni siquiera tenían ese tipo de voz. ¿A quiénes creía que les estaba hablando? ¿A niños de cuatro? Ay, es que Zaccharie se comportaba así a veces, tan superior ante niños pequeños, se le olvidaba que ya era un adulto, un monitor, alguien que debía de cuidar a los demás y no estafar como en sus tiempos de Wommie. — Está bien Charlie, puedes salir dos minutos. Pero te estoy viendo, que no se te olvidé. — dijo luego, volviendo a su tono habitual. Miró como el niño se perdía entre los árboles y en dos segundos ya estaba de vuelta. Le dio gracia, en serio. De verdad, lo decía de forma muy sería, todos aquí eran tan pequeños, le resultaba imposible creer que él alguna vez hubiese estado de ese tamaño tan minúsculo. Mientras permanecía recargado y de forma relajada en la cabaña de los pequeños se puso a recordar esos tiempos. Ni tenía demasiado en que había dejado de ser un campista, de hecho… hacía tan sólo dos años que él disfrutaba del aire, entrando y saliendo de sus pulmones. Él, un casi adulto que mal influenciaba a sus compañeros de grupo y conseguía, de alguna forma u otra – más bien con ayuda de algunos contactos – algo de alcohol. Una gloria a partir de los diecisiete años. Zaccharie, ciertamente es que él no había cambiado mucho… bueno, sí un poco, ahora sentía ese sentido de responsabilidad que tanto hablaban. Estar en la universidad cambiaba ese aspecto.

Se incorporó y soltó un respiro. Se encaminó hacia su propia cabaña, ninguno de los monitores había llegado todavía, lo cual era genial porque no le gustaba estar rodeado de gente, tener que compartir el aire, hablar de algo, socializar hasta un punto en el que vivías con alguien… No, no le gustaba, ni siquiera con sus padres lo había hecho. Se acostó con tan sólo un par de boxers puestos y se quedó dormido al instante. La noche duró tan poco que las ojeras, hechas por la universidad, aparecieron al momento. Se metió a la ducha y luego se cambió. Apenas se pasó un cepillo por el cabello, la verdad es que lo tenía perfecto. Caminó hasta recepción saludando a todo el que se encontrara, ciertamente a pesar de que tenía sueño su estado de humor estaba muy bien. — Buenos días, ¿qué grupo cuidó hoy? — preguntó a la secretaria principal, aprovechando también para coquetearle un poco. Al final logró lo que quería, ya que la mujer se quedó embobada un poco.

Ah. Hoy… tu compañera es… - echo un vistazo a sus informes – Caroline Payne. Creo que es ella. — musitó y dirigió su vista a una rubia que estaba sentada detrás de él, en uno de los grandes sofás. Zac se giró y entonces comenzó a caminar hasta llegar a su lado.

Hola. Mi nombre es Zaccharie, parece que seremos compañeros hoy. — ¿para qué negar el hecho de que estaba coqueteando? Porque lo estaba. Lo más gracioso era… que no se había dado cuenta que la conocía, aunque ¿ella lo reconocería a él?


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Re: — i cant see your face in my mind — Caroline

Mensaje por Caroline I. Payne el Sáb Jun 08, 2013 3:15 pm

Sus manos temblaban levemente, podía jurar que tenía un cosquilleo persistente en su estomago y eso no hacía nada mas que tornar la situación de una forma un tanto absurda, por lo menos desde el punto de vista de Caroline.

Había dejado a su abuela y sus insistentes ruegos de que no se fuera de la casa; utilizando además todo los argumentos posibles con los que pretendía proteger a su nieta de ese regreso a gran parte de su pasado. Annie sabía lo significativo que había sido ese lugar para la pelirroja y pretendía hacerla cambiar de opinión, también conocía el hecho de que su nieta fuera un poco susceptible cuando se referían a lo que ya pasó. Sin embargo ese día no había ayudado para nada, comenzando por el hecho de que Care tuvo que ir al banco a realizar unos depósitos y se encontró con la sorpresa de una suma considerable de dinero enviada por su padre en una cuenta que ella podía mover o eliminar a su antojo, pero que no había tocado por el simple secreto que significaba para ella,; no conocía tal cuenta, no conocía nada de ese dinero, y al parecer su abuela había esperado decírselo a una edad muy avanzada, por motivos que ella no conocía.

Desde luego que discutieron, Caroline no soportaba las mentiras, al contrario, las detestaba con todo su ser, sin embargo nunca pudo ser capaz de pasar mas de cinco minutos sin hablarle a su abuela por lo que se disculparon de inmediato y Annie le explico que el único motivo de ese dinero esa que Care lo usara cuando quisiera, especialmente cuando ya tuviese un camino trazado, cuando ya tuviese una idea de lo que quería hacer con su vida, por otro lado, y era obvio, la chica rechazó el dinero alegando que ella podía por su cuenta y, para lograr su completa independencia, se sustentaría en sus méritos y no en aquel que la abandonó e hizo que su infancia fuera miserable. Finalmente tomó sus cosas y le prometió a su abuela que volvería pronto, que trataría de visitarla algún fin de semana del extenso verano, probablemente algún compañero pudiese ayudarla, solo rogaba que la suerte estuviese de su lado.

Al abrir la puerta del coche cerró sus ojos inmediatamente, concentrada en el aroma del pasto, en el sonido del río, omitiendo a los chicos y chicas desagradables aquella había sido la imagen de paz que nunca había tenido, por lo menos hasta que salió del lugar. Tomó sus cosas y se dirigió a la recepción, ante miradas curiosas que no la reconocían, ella sí, Care poseía una memoria privilegiada y no tuvo problemas en recordar uno que otro rostro. Le pidieron que se sentara y así lo hizo, en la espera de uno de sus compañeros de trabajo.

No esperó mucho, mientras tanto jugaba con uno de sus anillos. Había elegido una ropa sencilla para la ocasión. Un jean, unas sandalias y una camiseta, nunca se había destacado por ser sumamente elegante. Fue entonces cuando escuchó una voz, masculina y refinada, era su voz, todavía podía recordarlo, pero no, no podía ser. Hizo falta que se volteara para comprobarlo, era él, era Zaccharie Maiër, ahora un poco mayor y mas hermoso que nunca; guapo, elegante y a la vez espontaneo como solo él aparentaba ser. ¿La reconocía?, ¿después de todo aquel tiempo y, mas aún, lo que ella fue para él?. Caroline no tuvo opción, no pudo decir nada mas, quizás su nombre aclarara todo, a lo mejor huiría cuando supiera que se trataba de su reflejo de bromas pesadas en el campamento, sino, ¿sería capaz de coquetear con ella aún conociéndola? -Si...yo...soy Caroline, Caroline Payne. Quizás debería pasar por mi cabaña a dejar mis cosas antes de comenzar con la rutina. Patrañas, solo quería aclararse. O Zac no sabía quien era, o realmente estaba coqueteando con ella, la última era humanamente imposible.
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Re: — i cant see your face in my mind — Caroline

Mensaje por Zaccharie F. Maiër el Lun Jun 10, 2013 12:13 am

El salón de la recepción poco a poco iba abarrotándose de personas, la mayoría de campistas, de casi todas las edades. Por la entrada, cerca de una planta bastante particular, se encontraba un grupo de diez pequeñas gentes, parecían estar atemorizados, debían de tener unos once o doce años. Zaccharie sonrió de lado mientras veía como se pegaban unos a otros, como si al separarse pudieran ocasionar la mayor catástrofe del mundo. El castaño se quedó mirando esa escena como si estuviese frente al televisor, tuvo que recordarse que se encontraba esperando la respuesta de la pelirroja. Atisbo a los pequeños una última vez y volvió la vista.

Su voz le pareció conocida, incluso su rostro ahora que lo miraba bien… pero más que nada sus ojos, los ojos jamás cambiaban en una persona… pero nah, era imposible, además ¿cómo se llamaba aquella chica a la que tanto le gustaba fastidiar en sus tiempos de wommie? No tenía importancia, eso había sido hace mucho. No es que se avergonzara de ello, él no se arrepentía de nada, pero… Bla, bla, piensas mucho, Zachi.

Le mostró una gran sonrisa, de esas de las que aparecen en los comerciales de la televisión. Oh, sí, Zaccharie tenía ese tipo de rostros perfectos que tenían que ser mirados por grandes masas. Vaaale, dejando de lado el egocentrismo del muchacho, notó el nerviosismo de Caroline, pero estaba acostumbrado a eso también, así que no dijo nada más. — Un placer, Caroline. — comentó, aunque no hubo tiempo para estrechar las manos. — Por supuesto, me ofrezco a acompañarte, no quiero que te pierdas el primer día. — continuó, todavía con esa sonrisa entre sus labios. Se llevó una mano al cabello, para despeinarlo un poco. — ¿Es tu primer año como monitora? — preguntó, dispuesto a comenzar una conversación con la pelirroja. Alzó las manos a modo de pausa hacia la chica, recordaba que no le habían dicho cuál era el grupo al que cuidarían.

Se acercó de nuevo a la secretaria y, justamente, les tocaban los más pequeños. Zac no pudo evitar soltar una pequeña risilla ante el hecho que le resultaba del todo divertido. Ciertamente le agradaba bastante tener que cuidar a ese grupo, eran tan inocentes que corromperlos en verdad era de sus actividades favoritas. Levantó la vista y miró a su hermano a lo lejos, Andrée sacudió la cabeza a modo de saludo y continuó con su camino, el castaño aun no sabía cómo tratar con él. Siempre había sido un muchacho único – en todos los sentidos – aceptar a un hermano a esta altura de su vida era complicado.

Soltó un respiro, y volvió con la chica. — Bien, Caroline… ¿te acompaño a tu cabaña y luego cuidamos de nuestros pequeños? — comentó, haciendo énfasis en las dos últimas palabras, sus comentarios siempre resultaban así, pocos lo tomaban bien, él sinceramente jamás ponía atención en ello, siempre sería de esa manera. Por los siglos de los siglos. Amén.


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Re: — i cant see your face in my mind — Caroline

Mensaje por Caroline I. Payne el Lun Jun 10, 2013 1:04 am

Internamente Caroline pudo respirar, soltar todo el aire que tenía acumulado de manera literal en sus pulmones desde el momento en que lo vio. Se reprochaba cada segundo que podía por imaginar que Zaccharie sería capaz de coquetear con ella sabiendo quien era, era algo totalmente imposible, solo habían dos opciones si lograba reconocerla, o que saliera corriendo o que con el tiempo se convirtiera de nuevo en la víctima de sus bromas, bien, eso no volvería a pasar, ella había cambiado, había madurado, era toda una mujer radiante y fuerte y no estaba dispuesta a dejarse pisotear por alguien mas y menos aquel chico que pese a su astucia y galante físico se valía de ser cruel y arrogante con quienes quería. A pesar de todo recordaba a penas cuando ella se escondía tras los árboles del lago, buscando soledad, solo un atuendo sencillo en su mayoría negro y el abrigo que le había tejido su abuela. No fue nada atractiva en su adolescencia y ahora agradecía su nuevo presupuesto, los salones de belleza y las tiendas de ropa.

Tampoco había borrado de su cuerpo y de su rostro los rasgos que la definían, aún conservaba el color de su cabello solo que este yacía liso, sedoso y brillante. Su cuerpo estaba moldeado, se podían evidenciar unas caderas y un busto prominente. Care solía usar un maquillaje natural, solo lo necesario, no le gustaba exagerar y verse cual payaso. Su atuendo era juvenil, fresco, y solía enseñar su belleza pura sin llegar a lo vulgar, bien, si había cambiado y agradecía la poca memoria de los chicos para que no recordaran aquella mala época de su vida.

Reaccionó justo cuando le tocaba responder a la pregunta del moreno, iba a hablar, luego de planear bien sus palabras, pero este se fue a la recepción, Caroline supuso que ya sabía a cual grupo liderarían y eso la alivió puesto que no tendría que ser ella quien realizara el papeleo, al parecer Zac la ayudaría y eso ameritaba equilibrio. No, no podía pensar en ello, él le había hecho daño y no estaba dispuesta a ser una excelente persona como él, seguramente tal cual esperaba el chico. -Ahora que lo recuerdo, al llegar me dijeron que no tenía ninguna cabaña asignada, pero me gustaría dar un paseo por el lago, hace tiempo que no visito el lugar y creo que sería un buen comienzo empezar por allí. Comentaba con aire casual y sin profundidad alguna. Le dedicó una sonrisa delicada mientras tomaba sus cosas de nuevo y colocaba en su hombro el eterno abrigo que le había regalado su abuela hacía tiempo atrás, le habían dicho que alguien se encargaría de llevar su equipaje a la cabaña cuando ya estuviera lista, o al contrario, la llamarían. -Vamos. No dijo mas y salió de la recepción camino al lago.

A medida que andaba el aire cálido de verano supo despejar su mente y volver a inundarla del aroma del pasto recién cortado y el lago al que se acercaban, recordaba que no quedaba muy lejos. El espectáculo le causó nostalgia, pronto se acercaría el atardecer, solía verlo a escondidas cuando era una adolescente. Se sentía tan cambiada que el tiempo parecía haber sido mas, cuando solo tenía veintiún años. -Esto no ha cambiado, en lo absoluto... Comentó en un susurro audible, fue entonces cuando recordó a su acompañante, se volteó acomodando su cabello tras su oído, bajando la mirada simulando timidez y alzándola de nuevo hacia él, con el tiempo ella también había aprendido a manejar sus resaltantes encantos. -Entonces... nos ha tocado cuidar niños, creo que es lo mejor, me gusta mas que lidiar con adolescentes cercanos a mi edad. Agregó con una risa suave viendo a lo lejos a unos chiquillos jugando con sus manos, simulando armas y espadas -¿Ves?.

Se estaban acercando, justo al lugar donde fue uno de sus episodios, donde el chico había lanzado algunas cosas de Care al lago porque ella se atrevió a insultar a una rubia que andaba con él, solo porque ella se había burlado en su momento de la pelirroja. Sin pensarlo Caroline lo estaba llevando a la verdad; el abrigo, el lugar, su actitud, en el fondo esperaba que se diera cuenta aunque su corazón le dijera que no era lo mejor, por un momento consideró que podría hacerlo sentir mal, que con el tiempo lo haría probar de su propia medicina.
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Re: — i cant see your face in my mind — Caroline

Mensaje por Zaccharie F. Maiër el Lun Jun 10, 2013 4:08 am

Algo en su mente comenzaba a fastidiarle, como si alguien estuviera detrás picoteándolo, tratando de captar su atención, era cada más insistente y Zaccharie no podía encontrar la razón. Su cerebro trabajaba igual que si estuviera por presentarse a un examen importante. Eso tan sólo le pasaba, y en ocasiones, en la universidad. Pero, esta vez trataba de decirlo sin una gota de egocentrismo, era bastante bueno, su carisma le ayudaba en todos los sentidos. Pero ahora, ni eso evitaba que algo en su interior seguía siendo obstinado, quería saber algo… más bien, sobre alguien. Giró la vista de forma bastante lenta hacia la pelirroja, y justo cuando hacía eso la insistencia comenzó a disminuir. Caray, esto jamás le había pasado antes. Se sentía bastante extraño. Volvió a llevarse la mano a su cabello, aunque en esta ocasión no se trataba de una acción de interés, sino para tratar de tranquilizar a su cerebro, igual que un masaje en los hombros.

Oh, fantástico, entonces al lago será. — musitó, volviendo a su tono carismático, aunque no se le había pasado el hecho de la pelirroja quería rememorar viejos tiempos. Es decir, ¿había sido campista? Bueno, claro… ahora era monitora, pero ¿cuándo? Ella quizá era de la misma edad que él, tal vez un año menos, pero no más, entonces… seguramente se habían encontrado ¿cómo es que Zac no le había puesto atención? Hizo una mueca, casi imperceptible, pero no dijo nada, en el camino podría continuar indagando acerca de ello. O luego, debían de estar juntos el resto del día. El castaño la siguió de forma instantánea, los pequeños esperarían todavía unos diez minutos más, por lo que no había mucho problema de que se desaparecieran un rato.

Caminaron un par de tramos hasta encontrarse con la laguna que se extendía hasta el sol, o al menos así es como la escena parecía. Zac echó un vistazo al frente justo cuando ella hizo el comentario. Era cierto, no había cambiado nada. — Las personas cambian, el campamento no. — opinó solamente, su voz había sonado del todo calmada, como si hablara tan sólo para él, aunque ¿eso aplicaba para él? ¿Había cambiado? Físicamente claro que sí. Sus facciones habían madurado, y el trabajo físico del diario se podía notar en sus brazos, pero en lo demás… Bueno, no se había cuenta. Ladeo la cabeza para observar la manera en que se acomodaba el cabello, demasiado atrayente. Su vista volvió hacia al frente, hasta donde se encontraban otros pequeños, aunque más grandes que los de la recepción. Jugaban con espadas y se divertían, sus sonrisas eran tan… únicas. Asintió con la cabeza. — Sí claro, aunque cada grupo tiene lo suyo. Es decir, los grandes… están en un punto en el que la vida no les importa mucho, son adolescentes, quieren divertirse y son bastante agradables. — comentó, después de todo, ayudaba a los menores y todo, pero hablar con un campista mayor era diferente, las bromas y la influencia era otra cosa.

Continuaron avanzando, su cerebro aun buscaba pistas, quizá por esa razón se daba cuenta de lo pronto comenzaba a conectarse. El abrigo que traía se le hacía terriblemente conocido. Lo miró una vez más y luego miró al frente, a un punto específico, fue como si un foco se encendiera en su cerebro. Sus ojos se dirigieron hacia ella. Nah, no podía…

Esa chica, se cree igual que yo. — comentó Alice, la rubia que era su… novia en ese momento. Era igual de egocéntrica que él, quizá por eso se llevaba bien. Señalaba a una pelirroja, bastante menuda y con un abrigo tejido puesto.
Tranquila hermosa, yo me encargó. — comentó entrecerrando un ojo.


Eres ella. — susurró por lo bajo. Pero entonces, el comentario anterior le llegó de la forma que tenía llegar. Era directo para él.— Eres esa Caroline. — expresó, no era un comentario acertado, de hecho, no era la respuesta correcta, pero había salido así… como el Zaccharie de diecisiete años.


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Re: — i cant see your face in my mind — Caroline

Mensaje por Caroline I. Payne el Lun Jun 10, 2013 6:27 pm

El sol empezaba a a ocultarse entre las montañas brindándole al cielo un matiz entre naranja, amarillo, un rojizo a penas y el inconfundible azul claro. Había llegado justo a tiempo, pues desde que tenía memoria le encantaba escabullirse de las actividades del campamento para dedicarse a ver el atardecer, en la ciudad también lo hacía solo que desde la planta alta del invernadero en el que ella y su abuela trabajaban, ahora agradecía las clases de jardinería que había tomado. Estaban a las orillas del lago, tanto que, por un momento Caroline tuvo que dar un paso hacía atrás ya que si se movía iba a terminar sumergida en las cálidas aguas, en cualquier otro momento le hubiese gustado pero tratándose de la ropa que llevaba solo terminaría resfriada y no sería bueno darle clases y cuidar a aquellos niños en ese estado. Escuchaba a Zac y le costaba creer que era él, principalmente porque hablaba con una madurez que nunca hubiese pensado que pudiese lograr tratándose del mismo chico del campamento. Desde luego que estaba de acuerdo con él, pero no dijo nada que le diera la razón o no, ella había sido adolescente, y al igual que él sabía como eran los chicos a esa edad, solo que Care siempre había sido rara entre los miles que la rodeaban, a ellos solía no importarles nada de lo que hacían, solo vivían en un completo libertinaje, la pelirroja no, ella siempre había sido diferente y quizás por eso Zac la atacaba constantemente haciéndola quedar en ridículo frente a sus propios compañeros de grupo solo por estar leyendo un libro en ves de disfrutar las fiestas de cada grupo o encerrarse en su habitación los días en que las chicas usaban sus mas cortos bikinis para darse un baño de sol.

Iba a decir algún comentario pero las palabras que salieron de sus labios la dejaron paralizada. Fue un susurro, era como un secreto, semejante a que su mente se hubiese trasladado años atrás, en ese mismo lugar probablemente y la escena que ella tanto recordaba hubiese aparecido en su memoria y que, por otro lado, sus gestos, su apariencia, el abrigo, su voz, su mirada, todo, le hubiesen hecho caer en cuenta que era ella, su blanco de bromas, la pobre Caroline Payne. Por un momento se quedó estática, no quería verlo, no quería saber que estaba pensando, pero era imposible, ya sus palabras estaban dichas, ya el daño estaba hecho, después de todo su mente seguía enfrascada con que era necesario que él supiera la verdad, además Care se había preparado para momentos semejantes, para mostrarse autoritaria, no la fina jovencita que era dominada y pisoteada en el campamento, no, ella ahora era toda una mujer.

-Si, Zaccharie, soy esa Caroline. Caminó colocándose frente a él, era el momento perfecto para decírselo y ya los chicos empezaban a retirarse al notar que el sol se escondía por completo, por lo visto los monitores hacían muy bien su trabajo y ella tendría que aprender a no ser tan complaciente ahora que le tocaban los mas pequeños. -¿Recuerdas cuando nadie quería sentarse conmigo porque les decías que tenía una supuesta enfermedad contagiosa?. Tuvo que dar un paso mas hacia él, de lo contrario en un movimiento brusco caería al agua. -¿O quizás cuando dañaste las fotos que había tomado para ganar algo de dinero. La pelirroja no pudo entregarlas, necesitaba el dinero para ayudar a su abuela y Zac la había hurtado del cuarto en donde las había dejado, desde siempre supo que era él.-¡Ya se!, cuando les decías a todas esas chicas lo fea y simplona que era, que nunca sería una mujer a penas decente, ¿ahora que?, ¿pasé tu aprobación?, ¿le vas a coquetear a Caroline Payne ahora que se puede considerar una mujer pasable?. Sus uñas se marcaban en la blanquecina y frágil piel de sus brazos ya que solo le causaba dolor recordar todas esas humillaciones. Tomó un respiro mirándolo fijamente a los ojos -Voy a trabajar junto a ti, mas no para ti, ya no soy aquella chica a la que dominabas Zaccharie Maïer, ahora ni tu ni nadie va a poder dominarme. Finalizó el ajuste de sus uñas en sus brazos, ahora pasaba sus dedos imperceptiblemente tratando de aliviar el efecto de su rabia, era una costumbre desde muy niña. Al mirar las marcas se dio cuenta que en realidad había dicho gran parte de lo que tenía callado desde hace tiempo.
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Re: — i cant see your face in my mind — Caroline

Mensaje por Zaccharie F. Maiër el Mar Jun 11, 2013 2:10 am

El león cree que todos son de su condición.

Ni como desmentirlo, Zaccharie creía que por sonreír también las otras personas lo harían. El castaño siempre había creído que por ser extrovertido, divertido y vale todo… los demás también tenían que serlo, y si no lo eran entonces resultaban ser personas aburridas y algo amargadas. ¿Qué pensamiento tan estúpido, no? Realmente era más bien algo idiota, ahora lo sabía, hacía tiempo que se había dado cuenta de cómo se comportaba ante los demás. Era bien recibido por la mayoría, eso no lo negaba nadie… Sí, hasta hace poco había comenzado a pensar en la “minoría”. Curiosamente, comenzaba a caer en la cuenta de que la pelirroja entraba dentro de ese grupo de personas, parecía ser bastante seria y aquello comenzaba a interesarle. Hombre, era un hombre.

Esperaba que la respondiera al comentario de los jóvenes son jóvenes, seguramente ella tenía su propio punto de vista, sería interesante escucharla. Pero ella se mantuvo callada y Zac comenzó a sentirse incómodo. Muchas personas disfrutaban de los silencios, se comunicaban así, pero él no era así, necesitaba llenar los espacios, necesitaba verificar que todo estaba bien… que no existían discordancias ni que le estaban mintiendo, ni que… se estaba convirtiendo en su padre. Metió las manos dentro de las bolsas de su pantalón y soltó un respiro mientras una hoja se posaba sobre su pie. Lo movió para deshacerse de ella, pero la forma que esta tenía le llamó la atención, se agachó para cogerla y luego la observó de cerca, no era detallista, más bien bastante general, pero tenía algo… algo.

Esa Caroline. Caroline era la como la hoja que ahora tenía entre sus manos. La hoja había sido igual a las demás hasta que había sido traída por el viento, hasta que…. Había cambiado. En verdad, Caroline había cambiado, en cualquier aspecto… en todos ellos… era tan… ¿En serio era Caroline? Si no hubiera visto sus ojos, además de recibir todas esas pistas se echaría a reír, una sonora carcajada resonaría, pero… No ahora.

Igual que como ver una película en el cine, la pelirroja se colocó frente a él. Era mucho más bajita que él, aunque ahora no se notaba demasiado. Su tono también cambió, y entonces comenzó a enumerarle las cosas que le había hecho: la enfermedad contagiosa – había dicho que su color de cabello era tan antinatural -. Caroline dio un paso hacia él y Zac… dio un paso hacia atrás. Las fotografías, su excusa había sido que… la composición era demasiado mala, aunque en realidad no era así. —Caroline…— susurró apenas, negando con la cabeza. Esto era algo… más que extraño. Parpadeó varias veces para aclararse, ¿acaso lo penúltimo era mentira? No, ahora le coqueteaba, en aquel tiempo tan sólo podía ser su blanco de bromas. Hasta ese momento se daba cuenta de lo que podía provocarle a la gente… sentimientos negativos. — Era un idiota. — dijo entonces. No encontraba palabras para expresarse, jamás había necesitado buscarlas, su carisma le ayudaba… No en estos casos. — Caroline, sólo pensaba en mí mismo, no me importaba nadie. Era un adolescente, uno muy idiota. No sonaba a disculpa. En realidad no lo era. Pero no le habían enseñado a hacerlo, no sabía ni pronunciar las palabras. —Yo… - comenzó a decir, nunca nadie lo había enfrentado. Jamás. El reciente cambio, al menos para él, de la pelirroja lograba dejarlo estupefacto.

Un pequeño se acercó a él, no sabía de dónde venía, pero lloraba. Le jaló los pantalones, ni siquiera lo había notado. Se había caído de un árbol, pero Zac mantenía la boca entreabierta, desde lejos seguramente la escena resultaba bastante divertida. — No llores, estarás bien. — musitó, dio un último vistazo a Caroline. — Mejor lo llevamos a le enfermería. Debemos empezar el día. — dijo. No podía decir nada más.


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Re: — i cant see your face in my mind — Caroline

Mensaje por Caroline I. Payne el Mar Jun 11, 2013 8:56 pm

Sus palabras habían sido tan vacías, tan vanas, no eran unas disculpas sinceras que merecieran alguna oración cortes de su parte, Care buscaba cualquier significado oculto en las cosas, y esta vez no era la excepción, desde niña lo hacía, le gustaba ver mas de lo común, tal vez porque nunca nadie tuvo el valor de ver eso en ella y se quedaban con la impresión de la cubierta superficial, mas aún en su etapa de adolescente. En el fondo la bondad latente de Caroline insistía en que el chico nunca había tenido la oportunidad de ser sincero consigo mismo, de poseer esa calidad humana que desde pequeña le habían inculcado sus abuelos, de poseer sentimientos puros y llenos de ilusión que ella escondía bajo una muralla de madurez ahora y que desde luego dejaba salir torpemente en su época de adolescente. Por otra parte su mente insistía en lo contrario, en que no pensaba escuchar nada bueno de él, que no lo necesitaba tampoco y que era completamente feliz como se encontraba ahora, que su única intención con Zac era nada mas y nada menos que hacerlo probar un poco de su medicina, hacerle sentir aunque sea un poco lo que él le hizo sentir a ella puesto que, si bien no era vulnerable tampoco era capaz de causar tanto daño, no se sentía preparada para hacer sufrir a alguien tanto como la dañaron a ella cuando se la pasaba en el campamento Lullaby.

Iba a decir algo, a emitir alguno que otro comentario que no estaba preparado en su cabeza sino que salía desde lo mas profundo de su sentir, pero enseguida llegó un pequeño niño al lado de ellos, los alrededores solo estaban iluminados por un sol que terminaba de ocultarse, lo cual indicaba que pronto caería la noche, por lo tanto el pequeño debería de estar en su habitación, seguramente se le había escapado a un monitor. Cuando bajó la mirada notó una cortada profunda en su pierna, no lo suficiente para ser de gravedad, pero si curada inmediatamente. Zaccharie propuso ir a la enfermería, pero nunca le había gustado ese lugar, no era nada parecido a un hospital, sin embargo Caroline odiaba todos y cada unos de los sitios que se refirieran a medicinas, el chiquillo solo con la idea parecía asustado -Espera Zaccharie, creo que tengo algo en mi bolso, ven, ayúdame. Toma asiento aquí pequeño, ¿cuál es tu nombre?. Su drama podía esperar, si quería comenzar bien su trabajo sería mejor darle prioridad.

-Ethan, Ethan Evans. Comentaba el pequeño secandose las lágrimas. Caroline había tomado asiento a su lado y con cuidado le flexionaba la pierna dirigiendo su mirada al moreno -Coloca tus manos bajo su rodilla, déjala flexionada ¿si?. Le pedía a su compañero buscando en su bolso un pequeño compartimiento que tenía algunas cosas esenciales de primeros auxilios. Desde que tenía memoria Care había sido algo torpe, incluso caminando a veces se tropezaba y por ello había optado en llevar lo necesario para evitar alguno que otro corte, su abuela le había inculcado esa manía, y en el fondo lo agradecía ya que de cierto modo no le gustaba mostrar su heridas o andar tan descuidada frente a los demás. -Bien Ethan, yo soy Caroline, puedes decirme Care, y él es mi compañero Zac, sabes que no deberías estar a estas horas fuera de tu cabaña, por eso puede que pasen estas cosas, debes obedecer a los monitores aunque eso sea un poco fastidioso. Ahora escúchame, este liquido va a arder un poco, agarra a Zac del brazo y apriétalo si te arde mucho, mírame y ya verás que solo es por un instante, aquí en el Lullaby camp todos somos valientes. Tomando un pañuelo Care se encargó de tomar un poco de agua del lago para limpiar la piel manchada que rodeaba la herida, con cuidado de que las gotas no se escaparan, la piel estaba sonrosada y a la vez llena de tierra. Luego mojó una pequeña toalla en un líquido desinfectante de color azul que había usado desde siempre, era muy efectivo -¿Listo?. Cuando el pequeño asintió un poco temeroso la pelirroja aprovechó y colocó el pañuelo sobre su rodilla haciendo una leve presión, no miró del todo su reacción ya que en el fondo no le gustaba ver a los pequeños llorar. Pasaron pocos segundos para que retirara el instrumento doblándolo y dejándolo a un lado buscando una venda entre los objetos, por lo menos había sido unos primeros auxilios eficientes -Eres muy valiente, Ethan, solo que mañana deberás ir con la enfermera para que te revise de nuevo, prometo que no te harán nada..
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Re: — i cant see your face in my mind — Caroline

Mensaje por Zaccharie F. Maiër el Lun Jun 17, 2013 2:12 am

La victima jamás perdona a su victimario.

Él podía repetir una y otra vez en su mente la misma respuesta que le había dado: era un idiota. ¿Y qué? El presente no cambiaría el pasado. Jamás. Y… no quería pensarlo, en realidad no quería llegar a la cuestión, pero no podía evitarlo, estaba demasiado contrariado… no creía que esto estuviera pasando en realidad, podría aceptar que se trataba de una broma, una muy mala por cierto, pero ¿lo sería? Bueno, no lo era. Recordaba haberse levantado esa mañana.

Estaba hablando de otra cuestión. Bueno, era cierto que había cambiado, sabía que se había comportado como un idiota y todavía lo hacía algunas veces, pero ¿por qué le importaba? ¿Qué importancia tenía la reciente confianza de la pelirroja? ¿En verdad le afectaba en su vida? ¿Le importaba que ahora sólo fuese su “compañera de trabajo”, sabiendo que, en un pasado la había tratado como su blanco de bromas? ¿En serio importaba? ¿Por qué no dejaba de cuestionarse? Necesitaba un cigarrillo, en serio lo necesitaba. Buscó a tientas en los bolsillos de su pantalón, aunque lo cierto es que lo tenía prohibido. Un monitor no podía ir por ahí con nicotina, y mucho menos encenderlo, eran el ejemplo del campamento. Bueno, eso ahora le importaba menos que cuando tenía diecisiete. En su cabaña tenía una cajetilla, podría ir ahí y aclararse y de paso alejarse. Alejarse, detestaba hacerlo, pero esa acción arreglaba este tipo de situaciones. Así se lo habían enseñado.

Idiotez tras idiotez.

Aun así, deberían darle crédito. Había admitido que era un idiota. Algo que nunca había ocurrido antes, miles de palabras podían acudir a sus labios, menos esa. ¿Por qué no le daba crédito? Porque no eran iguales, eso no era discutible. Y no lo decía con altanería. Oh, no, esta vez no, la pelirroja que estaba frente a él tenía una fuerza que no le conocía, una seguridad que… le envidiaba.

El pequeño que había llegado apenas le había logrado desviar su atención. No había visto el corte de su pierna, estaba demasiado disperso. Había colocado su mano sobre el hombro del pequeño para que se tranquilizara. Zac se agachó para poder estar a la altura de los dos. Las lágrimas corrían por el rostro de Ethan, creía conocerlo, aunque no lo recordaba bien. El castaño se limitó a asentir con la cabeza, siguiendo las indicaciones de su compañera y pequeño también lo hacía. Ambos parecían los niños, siguiendo las indicaciones de la monitora. Él no decía nada. Sintió bastante lejano el hecho de Ethan le enterraba las uñas en el brazo. Realmente no le importaba, era un niño, no podía ejercer demasiada fuerza. Aquí en Lubally todos somos valientes. Bueno… todo era cuestionable.

– Lo siento. – se disculpó el pequeño al ver su brazo.
No importa. No me dolió nada, eres más valiente que yo. – comentó y Ethan les sonrió a ambos.
– Po… podría ir con ustedes. – pidió, sonrojándose.
Claro, te llevaremos. – respondió. El pequeño se levantó con esfuerzos, Zac lo levantó en brazos. – Te llevaremos ahora tu cabaña, ¿de acuerdo? – le dijo, indicando a Caroline que avanzaran. No sabía cuál era exactamente su cabaña, pero sabía en que dirección se alojaban los pequeños. Tener a Ethan con él le permitía evadir la conversación anterior. Caminaron unos cuantos tramos hasta llegar a esa área. – Ella no puede entrar ahí. – dijo Ethan, le da risa. Es cierto, las niñas no, aunque técnicamente Caroline no es una niña… eso está bien claro. – Cierto, yo te llevaré dentro. – lo acomodó hasta su cama y prometió que volvería mañana. Zac no quiere salir, pues de nuevo estarán a solas y… ¿en serio por qué le huye? – Ya está bien. – le comentó, aunque vuelve a encontrarse con esa mirada. Todos en este campamento somos valientes. – Caroline, no puedo decir que he cambiado. Quizá no. Probablemente siga siendo el mismo de diecisiete que encontrará la forma de divertirse.– dijo, alzándose de hombros. ¿Admitirlo no era cambiar?– No puedo hacer nada para arreglarlo, y si quieres que seamos compañeros de trabajo entonces seremos eso. – terminó, levantando la mano hacia ella.


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Mensaje por Caroline I. Payne el Lun Jun 17, 2013 9:52 pm

Caroline permaneció en silencio, era una buena forma la de iniciar su trabajo el hecho de haber ayudado al pequeño, nunca tuvo la preparación necesaria para cuidar niños y era una de las cosas que su abuela le cuestionaba al momento que le planteo la idea de ir a trabajar a ese lugar. Durante su estadía en el campamento eran pocas las ocasiones que se acercaba a hablar con los niños, no era del todo tratable, y tampoco la buscaban por creer la opinión de todos de que era una chica extraña y distante con los demás, por otro lado lo único que veía era el contacto de los monitores con los pequeños y en su opinión nunca fue suficiente lo observado. Al contrario de todos los aspectos en los que nunca se preparó, se sentía lista cuando tomó la desición de ir a Lullaby Campament, por un momento pensó que su convicción y carácter serían suficientes pero al parecer no sería así, solo agradecía sus dotes de enfermera para haber resuelto la situación de Ethan, de todas maneras aprendía rápido y probablemente sería mejor que los monitores de su época.
 
No dejó de seguir a Zac al momento que este se encaminó con el niño en brazos hacia su habitación, era lo mejor, ya las sombras del atardecer desaparecían dándole paso a la noche brillante, y era necesario que el chiquillo rubio durmiera lo suficiente. La cabaña no era muy lejos del lago, las habitaciones de los más pequeños siempre se habían ubicado cerca del lago y era un detalle que Caroline siempre había enviado, le hubiese gustado poder salir y tener el lago a sus pies para distraerse más a menudo, al contrario, en su época de campista la suya había estado más cerca del bosque que de cualquier cosa. Se mantuvo en la puerta de la cabaña mientras Zaccharie acostaba a Ethan, quizás podría visitar al chico mañana a ver como continuaba su herida. El terror del niño de once años porque ella entrara en su habitación fue evidente y, en parte, su comentario hizo que riera con cierto aire de inocencia. Nunca se había imaginado a Maiër en esa actitud con un pequeño, tendría que ser por su trabajo -Adios, Ethan. Finalizaba cerrando la puerta tras ellos.
 
Antes de que pudiese ir de nuevo por sus cosas al lago (ahora recordaba que las había dejado tras ellos) no pudo evitar oír a su compañero, mirándolo fijamente a sus ojos oscuros, sonrió de lado, por lo menos era honesto y admitía que difícilmente iba a cambiar. Fue un sentimiento extraño, demasiado quizás, era como un anhelo perdido de que ese cambio fuera posible, pero Care lo desechó de inmediato, eso no tenía que importarle, era sorprendente como él podía hacerla dudar tanto con su sola presencia, solo que esta vez no huiría como cuando era adolescente. No podía hacer nada al respecto, ella no lo cambiaría y tampoco podía hacer un escándalo porque él sería su compañero, era innecesario -Compañeros de trabajo entonces. Concluyó tendiendo su mano delicada, moviéndola y sellando un trato, contacto que hizo que sintiera un cosquilleo en su piel, ¿Qué pasaba ahora, Care?.
 
La pelirroja tomó un respiro, habían sido muchas emociones para unas pocas horas. Se mordió un labio dubitativa, tenía que aliviar la presión de alguna forma, pero hacerlo significaría debilidad, quizás a Zac ya le había quedado claro quién era la nueva Caroline así que no sería necesario recordárselo -Ven conmigo, Maiër. Mantuvo su mano entre la de ella e hizo que la siguiera de regreso al lago. Los monitores estaban cumpliendo sus deberes y poco después se irían, era muy difícil que los encontraran. Al llegar a las orillas donde seguían las cosas de Caroline esta soltó la mano de moreno y se inclinó despojándose de sus sandalias, subiendo sus pantalones tan arriba como podía, haciendo caso omiso ante lo que pudiese pensar su acompañante. Al dar una última mirada se sentó en la orilla dejando caer parte de sus piernas en el agua, era tan cálida, tal cual lo recordaba.
 
-No te pido que cambies, Zaccharie, recuerda eso, yo nunca le pediría a alguien que cambiara por mí, principalmente porque sé lo difícil que es hacerlo. Soltó una leve sonrisa moviendo sus pies en el agua, transmitiéndole al chico con la mirada que hiciera lo mismo. -Además, no creo que al Gran Zaccharie Maiër le convenga que lo vean coqueteándole a Caroline Payne. Admitió con una sonrisa llena de picardía y diversión mientras pasaba sus cabellos al hombro contrario, dejando su cuello desnudo, aliviando la tensión, si iban a trabajar juntos no podía ser así. -¿O por un momento me consideraste una chica apta?. Le guiño un ojo orgullosa salpicando algo de agua cerca de sus pies.
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Mensaje por Zaccharie F. Maiër el Jue Jun 20, 2013 5:00 am

Zaccharie contaba con un talento para entablar una conversación con cualquier persona. Quizá por eso lo habían aceptado para ser monitor. De hecho, estaba del todo seguro que ese había sido el punto habían decidido llamarlo. Es decir, la mayoría de los que habían sido sus monitores o parte del control del Campamento seguían vigentes, todos y cada uno de ellos estaban al pendiente de sus fechorías, se había ganado cada uno de los castigos y llamadas a su padre en aquellos tiempos, aunque, a su progenitor jamás le habían interesado, por eso lo mandaba al Lubally, para deshacerse de él.

Después de explicar eso sonaba a tan sólo un chiquillo con ganas de atención. Lo era. Lo había sido, ahora no le importaba no saber, las recientes noticias de que tenía un hermano en algún lugar del campamento y del que su padre jamás se había hecho cargo le hacían reconsiderar la posición del hombre que le había educado. La forma de ver a las personas sí cambiaba, pero ¿las personas también lo hacían? Bah, a veces era corto de luces, algunas otras bastante meditativo, esta vez parecía estar en la última, y sabía porque. Se debía a la pelirroja. Todos sus pensamientos se debían a Caroline. Soltó un respiro y volvió a acomodarse el cabello, aquel acto siempre parecía ser un reflejo de su ego, pero ahora tan sólo se trataba de… él.

Antes de salir de la cabaña echo un vistazo. Era igual que las de antes, aunque cada quien les daba su toque. La suya, de los doce a los catorce, había conservado cierto aire infantil, con carteles de superhéroes pegados en la pared. A partir de los quince era algo… bastante diferente. Últimamente para parte de este lugar le hacía recordar cómo era antes, como si ya fuera un hombre muy mayor recordando tiempos muy lejanos.
Una parte de él esperaba que la pelirroja rechazara su mano. Pero no había sido así, incluso el indicio de una sonrisa apareció en su rostro. Ya era algo. Zac también ladeo los labios y volvió a asentir con la cabeza, el apretón de manos había sido seguro, el castaño era muy seguro. Y ahora que caía en la cuenta, nunca antes había tocado a Caroline, su piel era suave y tersa, y su cabello era más intenso cuando lo mirabas de cerca y sus ojos… Vale, ¿qué está pasando ahí Zac? Nada.

Te sigo, Payne. – respondió. Suponía que ahora se llamarían así, por los apellidos. Tampoco esperaba que comenzaran a compartir seudónimos.  La mano de la pelirroja se mantuvo sobre la suya, instándole a seguirla, otra situación que le sacaba de contexto; normalmente era él quien dirigía, quien decidía, quien… bueno, siempre era él. Sonrió mientras la seguía, tratando de no reírse. Soltó su mano hasta estar frente al lado, otra vez. Zac se cruzó de brazos de forma relajada mientras veía como ¿Caroline se subía el pantalón? Cambió de posición mientras su expresión de extrañeza se evaporaba con lentitud.

Tenía razón. Él nunca cambiaría por nadie. Había cambiado por él mismo. – Sí, es muy difícil. Tú si cambiaste… - se atrevió a decir. Seremos compañeros de trabajo. Seremos compañeros de trabajo. Esas palabras resonaron en su mente como si las activaran de repente, ¿sería siempre así? ¿Algo dentro de él se prendería para no decir una estupidez frente a ella? Bueno, él hacía ese tipo de comentarios siempre y ella había no le pedía cambiar. Así eran las cosas. Zac se sacó los zapatos, los tines y también se subió el pantalón, dejando que el agua se adueñara de sus pies. El castaño se permitió soltar una ligera carcajada, con un poco de sarcasmo y diversión. – Al Gran Zaccharie Maiër nunca le ha importado que piensen los demás. Puede coquetear con quien quiera. – exclamó. Era cierto, las personas podían hablar de él, antes lo hacían a menudo, pero nunca había puesto atención. Esa parte que se había formado en su época rebelde siempre estaría ahí. Sin embargo, podía decir que… el tono de Caroline estaba cambiando, no era acusador, parecía esforzarse por ser comenzar una relación más ¿cordial? La cordialidad era una relación que Zac no conocía bien. El acto de acomodarse el cabello y dejar su cuello desnudo le resultaba… Mejor no pensarlo. – Mira nada más. Estás llena de curiosidad, ¿eh? – dijo, levantando también una ceja, aunque estaba bastante… divertido. – Bueno, sí quieres que te contesté lo haré, ya que empezamos con la honestidad. – dijo. – Sí, en algún momento fuiste bastante apta para el Gran Zaccharie Maiër. – añadió. Aunque la oración correcta sería eres, ahora eres una chica apta. Disculpa no haberme dado cuenta antes. Ya era bastante tarde para eso. Y como nunca seré lo bastante apto para la Gran Caroline… - susurró mientras se agachaba un poco, tan sólo para que el agua se acomodará en su palma y así poder lanzarla a las piernas de la pelirroja.


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Mensaje por Caroline I. Payne el Jue Jun 20, 2013 5:40 pm

Caroline dejó salir una risa armónica cuando el agua cayó sobre ella, incluso en gran parte de la tela de su pantalón, era entendible, Zac era hombre y haría las mismas cosas que ella pero de una manera mucho más fuerte, mientras ella salpicaba gotas él se encargaría de llenarla de agua en gran parte, no le molestó el gesto, simplemente porque el calor era el justo y necesario, por lo que no sentiría frío a menos que las horas pasaran más rápido y dieran paso a la oscura noche, disfrutaba ese lago, lo hacía cada vez que podía visitarlo, le encantaba, era su lugar favorito del campamento, siempre le había transmitido esa paz que se le hacía difícil de conseguir en ocasiones y que por las burlas y las miradas extrañas de algunos chicos y chicas resultaba más oculta. Ahora que podía darse cuenta no había sido solo Zac, claro está que él había empeorado mucho la situación, pero siempre fueron las chicas del lugar, los mismos jóvenes, no obtuvo la aceptación que quería por ser diferente y no era necesariamente porque el popular Maïer lo dijera. No, no debía perdonarlo, no por completo, no ahora, todos los sucesos, todo era muy reciente y podía estar confundida, mas tomó una sabia decisión, no dañaría aquel momento, del mismo dependía su empleo.

Sus mejillas permanecían sonrojadas, no pudo evitarlo y mas al oír que Zaccharie en algún momento la consideró una chica "apta", apta como las rubias, pelirrojas y morenas que pasaban por sus manos a diario, de hermosos cuerpos y ropas finas, a ella, a una chica sencilla y simple, que no era adinerada como las demás y mucho menos resaltante entre la multitud de campistas, no pudo evitar sorprenderse a medida que movía sus pies en el agua causando leves olas en la parte que los rodeaba, era increíble. Nunca se esperó esa confesión, sentía que las palabras para responderle no llegarían, eran tantas que no podía armar una oración siquiera coherente que abarcara el daño que le hizo pero a la vez que ella pudo llegar a ser una joven como aquellas, o que ahora lo era incluso, estaba más segura de que esa aceptación sería más completa en su presente. Muchas dudas llenaron su mente, ¿por qué le hacía daño, entonces?, ¿estaría mintiendo de nuevo?

Lo que añadió la hizo sonreír aún mas, ¿en algún momento se lo había preguntado?, es decir, Care nunca tuvo un prototipo de chico que le gustara, una imagen de la cual fijarse al momento de conversar con alguien, bien, no era muy sociable, pero podía recordar que veía a los chicos del campamento sin detallar sus rostros, nunca hubo uno que la atrapara, no tuvo la oportunidad a pesar de que se trataba de jóvenes guapos y con mucho dinero, si las chicas eran crueles ellos podían ser peores  a cualquier oportunidad, además que a esa edad estaba segura que ellos notaban más un par de buenas piernas, dos potentes razones y una larga cabellera a una conversación interesante e inteligente que solo ella podía ofrecer, omitiendo que desde siempre la pelirroja había sido hermosa, eso era indiscutible, solo que nunca había aprendido a valorar su potente belleza -Creo que soy la Gran Caroline ahora Zac, tu mismo lo dijiste, cambié, me sorprende que lo consideraras, era una chica... especial. Confesaba mirándolo con una sonrisa de lado, era la única palabra que se le ocurría para definir sus actitudes a los 17 y 18 años. No podía callarse ante sus recientes confesiones, había adquirido seguridad, ¿en dónde estaba cuando se encontraba en compañía del chico?, podía decirle tantas cosas. Su cambio no había pasado desapercibido incluso para él -Eras inalcanzable cuando estábamos en el campamento, nunca me dis...nos dimos la oportunidad de saber más del otro, aunque hubiese sido extraño, no niego que eras guapo y lo demás pero creo que jamás hubieses estado a mi alcance, ahora, ni yo misma tengo idea de que es lo apto para mi, nunca he estado con alguien, no he tenido ese chance. Solía ponerse nerviosa al hablar de esos temas por lo que movió sus pies en el agua un poco mas y sus manos en el césped.

Se suponía que aquella conversación rompería la tensión así que enseguida negó con la cabeza y vio su pantalón y luego a Zaccharie -Si pego una pulmonía será tu culpa, tendrás que cuidar a los niños tu solo. Tomó agua en sus manos y se la salpicó por completo, cuando se dio cuenta era más de lo que planeó, incluso había llegado a toparse con la camisa del chico que yacía levemente húmeda por el agua del lago. Se mordió el labio inferior temerosa de su reacción pero divertida a la vez por lo que había hecho así que fue moviéndose, separándose de su lado hasta toparse con el gran árbol del lago que protegía sus cosas de igual forma, no podría huir, estaba entre él y el lago, pues sabía que no era lo suficientemente rápida para levantarse e irse corriendo -Yo... se secará rápido, seguramente. Y soltó una risa honesta, una que aseguraba que, por lo menos por un momento, no recordaba su dolor.
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Mensaje por Zaccharie F. Maiër el Vie Jun 21, 2013 4:25 am

Zaccharie jamás había tenido compañeros de trabajo, si es que a alguien se le ocurría preguntar. Sinceramente era su primer trabajo, nunca antes había necesitado de buscar uno – ni siquiera ahora, realmente no. Tenía dinero, lo único bueno de su padre – pero… imaginaba al menos lo que era un compañero. No eran amigos, no eran enemigos. Eran equipo, como… dos desconocidos que sabían sus nombres, hablaban pero realmente no sabían nada el uno del otro. En verdad, ¿por qué necesitaba definir esas dos palabras? Para poder comportarse. Para no decir una estupidez de la cual luego se arrepentiría, ¿por qué se arrepentiría no? Sí, eres su compañero de trabajo. Su compañero de trabajo.

Debía de dejar de repetir esa frase.

Aun así, le resultaba un poco extraño compartir con ella si era apta o no. Es decir, y ahora que lo pensaba, ¿tenía algún tipo de chica ideal? Hasta la pregunta le sonaba a broma. Era como admitir que estaba buscando a alguien para tener una relación real. Real. Zac había tenido muchas novias en su vida, pero ninguna se había significado nada. Ni siquiera aquella rubia que había defendido cuando tenía diecisiete. A lo que estaba, ¿quién era realmente apta para él? ¿Una chica guapa? De esas había muchas. Las personas que lo describían decían  que uno no se fijaba únicamente en el físico, sino también otros aspectos, como la personalidad, los gustos, su vida. Cosas así. Bueno, entonces no había respuesta para ello. Él, que siempre tenía las respuestas, ya fuesen inventadas o fundamentadas, esta ocasión no contaba con ella, no conocía el concepto de su chica ideal.

Caroline sonrió. ¿Por qué cada acción de su parte le provocaba una reacción? Zac también ladeo los labios, no por el hecho, más bien se debía a que ella también lo hacía. – Tienes razón, lo eres. Sigues siendo una chica especial. – comentó, sin saber muy bien a qué se refería con eso, es decir, lo sabía… quería decir que había cambiado y… No, mentira, no sabía a qué se refería. Lo siguiente sí que le hizo reír, que ella admitiera que Zaccharie Maiër le había resultado inalcanzable le provocaba algo en su interior. - ¿Inalcanzable? – repitió en voz alta. Siempre había sabido que era bastante popular entre las chicas del campamento, pero no entre Caroline Payne. La vida era muy extraña, lo era de verdad. – No creo que fuera inalcanzable para nadie, aunque tampoco te mostré lo mejor de mi personalidad así que… - confesó, encogiéndose un poco de hombros, le pareció extraño. - ¿Nadie? Viendo cómo eres ahora me resulta difícil de creer. – comentó alzando una ceja. Algunos hombres buscaban seguridad y fortaleza, Caroline era el reflejo de esas dos. – No creo que tardes demasiado en saberlo, cualquiera se fijaría en ti. – añadió, quién sabe por qué, de nuevo esos comentarios que no tenían sentido en su cabeza aparecían. Pero así era, cualquiera podría fijarse en ella ¿incluido él?

Se aclaró la garganta pues no sabía por qué habían llegado a ese tema. – Entonces también tendría que cuidarte a ti. – dijo soltando una ligera risilla, tomándolo desprevenido, apenas había logrado subir las palmas, aunque su camiseta había pagado su lenta atención. No le importaba mojarse, para nada. Bajó la vista hasta ver el “daño”, había sido justo en el abdomen, el cual pronto se había marcado debido al agua. – No me importa. Aunque si enfermó entonces tendrás que trabajar sin tu compañero de trabajo. – argumentó levantando las manos, aunque el aire no hacía mucho a su favor. - ¿Te molestaría que yo…? – hizo el ademán de quitarse la camiseta, pues estar mojado tampoco era tan… ¿cómodo? Sí, era la palabra correcta.


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Re: — i cant see your face in my mind — Caroline

Mensaje por Caroline I. Payne el Vie Jun 21, 2013 5:24 pm

Care no había llegado al punto de considerar si era popular entre los chicos actualmente o no. Desde luego su abuela le buscaba prospectos a cada momento, jóvenes que visitaban el invernadero en busca de plantas para sus hogares, desde los mas trabajadores hasta los mas adinerados que buscaban cualquiera de los cultivos del lugar para sus amplios jardines, se puede decir entonces que si tenía oportunidades, y de sobra para conocer a alguien interesado en ella. Caroline no era tonta y mucho menos ingenua, al contrario, sabía captar las miradas de aquellos que la veían mas allá de un parpadeo, solo que nunca había aprendido a manejar ese tipo de situaciones, así que las ignoraba y le pedía a su abuela que dejara de buscarle amores a cada momento. Por un instante pensó que lo que quería era que se casara y se independizara, pero la señora Andrews lo negaba, adoraba demasiado a Care para dejarla ir, ya se había acostumbrado del todo a la presencia de la muchacha en su casa, a su ayuda y a los buenos momentos que pasaban juntas, era como estar con una hija solo que, desde luego, Caroline guardaba mejores sentimientos que su madre.
 
No pudo evitar que sus mejillas se sonrojara, era fuerte y decidida, pero a fin de cuentas seguía siendo una mujer como cualquier otra y el comentario de Zac sobre cuidarla de alguna manera la tomó desprevenida. Nadie podría pensar que en el tiempo que se conocieron aquellas palabras emanarían de los labios de Zaccharie Maïer, y mucho menos refiriendo a Caroline Payne, la misma chica estaba sorprendida del giro que habían dado las cosas de un momento a otro, especialmente porque hacía segundos solo podía verlo con rencor y ahora ambos se tropezaban con comentarios que podían dejar sin habla a cualquiera.
 
Al parecer la reacción de la chica en mojar su camisa no le importó. Caroline suspiró aliviada cuando reaccionó de una forma tan tranquila y serena. Rió por su comentario mientras asentía con una amplia sonrisa mirándolo -Entonces trabajaría también cuidándote a ti Maïer. Comentó de la nada siguiendo el hilo de sus palabras. Al darse cuenta de su comentario se tornó algo nerviosa bajando la mirada hacia el lago y moviendo sus manos sin saber exactamente qué decir, ciertamente estaban tomando confianza, pero no podía permitirse tantas libertades, su orgullo siempre estaría ahí, tocándole la puerta -Digo, no tienes cara de ser un buen enfermero. Enseguida hizo el ademán de pedirle permiso para quitarse la camisa si a ella no le incomodaba, realmente no lo hacía, Care había visto muchos torsos de los chicos del campamento, especialmente de los orgullosos Wommies, pero había algo que creaba un nudo en su estómago, posiblemente la situación, estar sola por la noche con él a orillas del lago, precisamente con él. Negó sin decir mucho mientras veía el lago con curiosidad, una idea estaba llegando a su mente.
 
Cuando era campista solía escaparse por las noches, cuando la luna tocaba lo mas alto del cielo, era un espectáculo digno de ver y la pelirroja buscaba su traje de baño y se sumía en las cálidad aguas del lago solo para disfrutar su soledad y ser la única en disfrutar tal maravilla. Ahora era monitora de los chicos y sus oportunidades de repetir las buenas experiencias de cuando era más joven eran escasas, sin embargo le quedaba ese momento, esa noche antes de que el día siguiente fuera la guía responsable de muchos niños, compañera de un chico que la había dañado y definitivamente en el ahora solo lograba confundirla. Era la oportunidad de sumir de nuevo sus pensamientos, sus dudas. -¿Sabes algo? Care no lo pensó mucho más, sabía que si lo hacía terminaría arrepintiéndose, así que, ante la atónita mirada del moreno se sumó al cauce del lago, sin importarse su ropa, su cabello seco, o los accesorios que tenía encima. Solo estuvo bajo el agua unos segundos, al salir sonreía como una chilla traviesa viendo la luna en lo alto, para despues girar su mirada a Zac, sonriendo con autosuficiencia -No me molestaría, Zaccharie. Ahora si puedo decir que estamos en las mismas condiciones. Todo esto antes de que mañana tenga que convertirme en una figura mandona y de orden para los niños. No sabía si él iba a seguirla, no creía que fuera a dañar su ropa como ella, así que se volteó de nuevo hacía la luna, dando unas cuantas brazadas mas, como si deseara acercarse del todo, ser parte de ello.
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Re: — i cant see your face in my mind — Caroline

Mensaje por Zaccharie F. Maiër el Dom Jun 30, 2013 6:35 am

Estar frente a la rubia le hacía pensar en temas que nunca antes habían deambulado por su cabeza. ¿Alguna mujer acaso se había interesado en él de una manera… am más formal?  Le resultaba difícil de creer, él jamás había mostrado ser un hombre que buscara un compromiso. No lo decía claro, pero sus acciones siempre llegaban a demostrarlo. Cuando perdía interés en alguien pasaba página y continuaba con su vida. Vaya, diciéndolo de esa manera sonaba terrible. Hizo una mueca para él mismo y se llevó una mano a la cabeza, ayudando a que su cabello se despeinara todavía más. No sabía porque ahora ese tipo de conductas le parecían ¿malas? No, no, más bien… ¿reprobables? Bah, no encontraba una palabra para definirlo, pero en cierta forma ahora le parecían ajenas, muy ajenas, como si describiera a otra persona, una persona que podría ser su mejor amigo, alguien a quien conocía de toda la vida, pero que no estaba de acuerdo. ¿Qué demonios…? No podía pensar así, seguía siendo Zaccharie Maiër. Era él de quien hablaba. Se trataba de él a quien trataba de definir. Era él a quien juzgaba. Era Zaccharie Maiër, no cualquier persona. Su conducta no era reprobable y no lo sería nunca.

Soltó un gran respiro, su conversación interna parecía más bien un debate con él mismo. Sacudió la cabeza y volvió a desordenarse el cabello, tratando de que los pensamientos lo abandonaran de una buena vez. Pero las dudas lo carcomían por dentro, era tan desagradable que se planteó la idea de abandonar el lugar, pero en cuanto la observó ponerse sonrojada la idea se desvaneció. Pero no dijo nada, si iba a juzgarse a sí mismo era mejor asegurarse del por qué. – Eres bastante aplicada, o eso creo, así me parece que sí puedo confiarte mi vida. – respondió con una ligera sonrisa, pero pronto le salió un poco de arrogancia en la voz.

No te comportes mal.
Sólo soy yo.


Sonrió. – Bueno, eso es cierto. No he estudiado lo suficiente en cuestiones médicas, pero seguro puedo cuidarte muy bien. – continuó, esta vez no había ni sarcasmo, ni ironía, ni arrogancia, era más una broma… que podía ser bastante cierta. Zaccharie cuidaba lo que le importaba. ¿Había dicho qué, qué…? Caroline le dio luz verde para poder quitarse la camisa mojada, la cual le provocaba ciertos escalofríos. La pasó por sus brazos hasta quitársela, dejando al descubierto su torneado abdomen y brazos. El ejercicio desde que era apenas un adolescente podía notarse a la perfección. La dejo a un lado, extendida, así podría secarse mientras él hacia… lo que fuese.

Zac se mantuvo quieto, esperando que ella le dijera lo que estaba por decir. Entre abrió la boca, pues lo siguiente tampoco se lo esperaba. Seguía diciéndolo, cada acción de la pelirroja le sorprendía, le cuestionaba, le hacía dudar. Era un sentimiento tan extraño, pero no molesto, más bien… Vale, no quería seguir buscando palabras para definirlo, luego podría buscar un diccionario, o en google o en el fondo de su cerebro, pero ahora no. Se quedó parado, lento en sus movimientos de nuevo la vio alejarse con agiles brazadas. Sonrió, sonrió como un idiota por unos segundos. Mojarse no le importaba. Divertirse le gustaba. ¿Recuerdas lo que había dicho de Zaccharie Maiër? Ajá, pues ahora no le importaba nada. Mañana podría cuestionarse, juzgarse, ser insoportable, hoy no. Soltó una ligera carcajada y sintió como su cuerpo se volvía parte del lago. – Como una figura mandona te ves bien. – le gritó, sus brazos eran más largos, así que no le costó alcanzarla. – Pero este nuevo aspecto “rebelde” te va muy bien. – añadió ya estando a su lado. – Vamos, muéstrame más de ese aspecto. – le pidió levantando una ceja. No es doble intensión, aunque se crea así.


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Re: — i cant see your face in my mind — Caroline

Mensaje por Caroline I. Payne el Dom Jun 30, 2013 3:26 pm

No podía negarlo, estaba totalmente sorprendida de todas y cada una de las acciones que Zac emitía para con ella desde que había comenzado el día, específicamente desde que se había enterado quien era, y que no se trataba desde luego de una chica común y corriente que asistía al campamento en busca de trabajo. Desde su confesión y disculpas hacia la pelirroja hasta el hecho de zambullirse al lago junto a ella la mantenían en un extraño trance del que no se sentía preparada para salir, eso quiere decir volver a su odio, a su rencor, a su distancia, a tratar a Maïer como el simple compañero de trabajo que debía de considerar. Ahora sentía que volver a esa faceta suya sería de lo más complicado, quizás imposible, pero la pelirroja estaba lejos de querer volver a ello, probablemente tendría que hacerlo, pero en ese momento los recuerdos batallaban lejos de sí, alejándose del momento, de ambos, y era algo que Care agradecía profundamente.

Ella no era mandona, bueno, ocasionalmente lo era, tendrían que verla con los empleados del vivero, tratando que todo saliera a la perfección para que los compradores no buscaran otro lugar que no fuera ese en lo que plantas y adornos de jardinería se refería, eso lo había heredado de su madre, muy a su pesar era el recuerdo latente que tenía de ella. Sin embargo no pudo evitar soltar una carcajada y cubrir su rostro con sus brazos de las gotas de Zac desprendía al dar largas brazadas, el chico era sumamente atlético, pero ella no tuvo el tiempo suficiente de admirar su figura en cuanto la alcanzó en pocos pasos, de seguro menos de la mitad de los que ella había ejercido para llegar al punto en el que estaba. Ahora estaba a su lado, y mientras lo escuchaba Caroline no pudo evitar verlo; el agua caía por su rostro, por su torso perfectamente moldeado y sus brazos fuertes, no había rastro de rencor en sus ojos, al contrario, emanaban la elocuencia del momento que se había desprendido de ambos, ella misma se sorprendió sonrojada al darse cuenta de lo que estaba haciendo y como sus ojos claros no dejaban de verlo. Bajó la mirada al escucharlo, dejando que sus labios sonrosados formaran una delicada sonrisa, ese "aspecto rebelde" como él lo llamaba, no era más que la Caroline que ahora era, la chica que había cambiado a diferencia de la tímida jóven que se escondía en los terrenos del campamento, más allá de su cuerpo empapado de agua y la travesura que emanaba su persona en esos momentos, todo aquello englobaba lo que ella había querido alcanzar por años.

Volteó su mirada con los ojos muy abiertos y las mejillas enrojecidas por el frío hacia donde estaba su compañero. Enseguida pasó su mirada por su propia figura, la camiseta blanca se ceñía a su cuerpo dejando traslucir un sujetador a juego con alguno que otro encaje, el jean yacía pegado por completo a sus piernas siendo algo más parecido a una segunda piel, no pudo evitar sentirse intimidada, después de todo era una mujer, una mujer de cierto modo en un estado poco decente frente a un hombre. -No... No pienso quitarme la camisa si es lo que pretendes. De su boca solo salió una risa, un comentario simple, no una acusación, ¿qué estaba pasando con ella?.

El ajuste del pantalón le permitía sentir el vaivén del agua y las sensaciones que este traía, por ello no pudo evitar notar cuando algo parecido a un alga o planta bajo el agua rozó su piel -¡Caray!. Enseguida sus manos se aferraron al brazo desnudo de Zac, su mente lo primero que logró recordar fue el mito de las criaturas extrañas del lago que le contaban a los pequeños. Era juna tontería, ella se había sumergido en el lago muchas veces y solo encontró alguna que otra planta que no lograba perturbar la calidez del lugar. Cuando se dio cuenta mantenía sus dedos hundidos en la piel de su compañero más cerca de él de lo que había pensado, se apartó un poco nerviosa tratando de serenar sus facciones -Lo siento, pensé que era algún animal o algo así.

No quería tensiones, no pretendía incomodarlo, así que quiso satisfacer su deseo de ver más de la nueva chica Payne. Colocó una cara pensativa mientras veía una gran roca a pocos metros iluminada por la luz de la luna platina que se alzaba sobre ellos, tuvo una idea que de seguro alejaría el cosquilleo que sintió cuando se aferro al chico y lo perturbadora que fue tal cercanía. -¿Ves esa roca de allá?, bien, quien llegue primero podrá pedirle al otro lo que desee sin esperar negativas. Mordió su labio inferior con una sonrisa traviesa mientras no daba tiempo a que respondiera. -Uno... dos... Tenía muy buenos reflejos así que antes de que Zac pudiese avanzar ella ya había tomado la delantera, sabía que era mucho más fuerte y rápido que ella así que había tomado una buena ventaja. El cosquilleo iba disminuyendo, y es que había perdurado hasta el momento en que se separó de él, junto a su cuerpo no dejaba de persistir.
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Re: — i cant see your face in my mind — Caroline

Mensaje por Zaccharie F. Maiër el Lun Jul 01, 2013 8:53 am

El tiempo era relativo, eso ya lo sabía, en los mejores momentos parecía que el tiempo pasaba muy rápido y los peores bastante rápido; pero ahora simplemente no sabría cómo describirlo. No era rápido. No era lento. Quizá tampoco era del todo relativo, entonces ¿por qué el sol se había escondido dando paso a la luna, si hacía tan sólo unos minutos que estaba ahí, mirándole? Todo cambiaba, como esta tarde, este día. Este día había comenzado siendo el de siempre, coqueteándole a la chica que tenía enfrente, tratando de buscar algo o simplemente pasar bien el rato, pero ahora… no estaba intentando hacer eso. De hecho, aunque quizá no se notara aun, no había coqueteado desde que le había dejado en claro que sólo serían compañeros de trabajo. Todo cambiaba, el clima, el tiempo, las personas y pocas veces se daba cuenta de ello, bueno, ahora parecía querer meditar sobre ello. Mal momento, ¿eh?

Aun así se permitiría cuestionarse una cosa más. ¿Más? Sí, vale, parecía que aquello no tendría fin, pero así era la vida… de cualquier persona y en estos casos de Zaccharie Maiër. Por hoy se permitiría este tipo de acciones o algo así había pronunciado la pelirroja, ¿y mañana? ¿Mañana serían simplemente serían compañeros de trabajos? Eso lo serían siempre, lo sabía, pero se refería al hecho de que… ¿Seguirían la línea del trato cordial combinado con algo de hostilidad debido a la relación que habían tenido en el pasado? ¿O el trato cordial más la indiferencia serían los protagonistas?

Por alguna razón todas y cada una de esas cuestiones habían pasado por su mente mientras las brazadas lo guiaban hasta la pelirroja. Recordaba haberse metido al agua en sus tiempos de campista claro, pero aquellos días siempre iban acompañados de alguna broma, diversión o ambos. Realmente por gusto jamás lo había hecho, se sintió… bien, bastante bien. Las pocas preocupaciones de su vida se alejaron de su mente, dejando paso sólo a la relajación que sentía.  Se detuvo a su lado, atisbando como su cabello, al igual que el de ella, se pegaba a sus mejillas. Se contuvo de retirarle el cabello, no quería arruinar el hecho de que ella… am, no lo tratase mal.

Espera, ¿Zaccharie estaba tratando de ganársela?

Su comentario le distrajo o le devolvió a la realidad, lo que fuese. Soltó una carcajada, aliviado de pensar en algo más que en la pregunta anterior. – Bueno, nadie puede decir que no lo intente. – dijo, ladeando los labios en señal de derrota, pero bastante divertido. Y con ese comentario precisamente se dio cuenta de lo mojada que estaba - línea idiota, claro que iba a estar mojada pues estaba en el agua – y que por eso su ropa se había pegado a su cuero. Desvió la mirada, tenía que portarse bien, lo mejor que encontró para entretenerse fue la luna, pero su no duró demasiado, pues sintió la mano de Caroline sobre su brazo. La miró. – No hay problema, pelirroja. – dijo de inmediato, aunque el que lo tocara era… no sé, extraño, agradable y extraño otra vez. Él se esforzaba por mantener esa distancia.

Ella se alejó, por suerte o por desgracia, todavía no entendía esa punto. Zac miró la roca a la que se refería, pero antes de que pudiese asentir con la cabeza la pelirroja comenzó a nadar. Sonrió y se puso en ello también, le llevaba bastante ventaja, adquirida claro por sus buenos reflejos, pero él era rápido, bastante rápido. Se esforzó un poco más, metió la cabeza al agua hasta atisbar la roca, la tocó, pero cuando salió ella también estaba ahí. ¿Quién la había tocado primero? Alzó una ceja. – Hummm, no me dirás que llegaste primero, eso claramente fue un empate. – dijo todavía con esa expresión en su cara. La roca era grande, así que Zac subió a ella, dejando que parte de sus piernas continuaran en el lago. – Sube. – agregó y extendiendo su mano. – Entonces, ¿ganaste tú o gané yo? – preguntó otra vez.


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Re: — i cant see your face in my mind — Caroline

Mensaje por Caroline I. Payne el Lun Jul 01, 2013 7:49 pm

Sus brazos no eran lo suficientemente fuertes, tampoco poseía la velocidad que Zac, pero se esmeraba lo suficiente para no perder. Desde luego ya había pasado por esa experiencia, cuando era mas joven adoraba sentir la libertad y la fuerza de su cuerpo al nadar como quería y podía, sumarse a la profundidad del agua y ver el reflejo del sol o de la luna desde otro ángulo, reflejándose en su cuerpo y llenándolo de una luz que la hacía sentir hermosa, admirada, bella, más allá de las miradas que la ignoraban día a día en el campamento y se enfocaban en hacerla sentir superior. Sintió el resonar del agua cuando su compañero se aventuró a seguirla, lo cual hizo que sus brazadas fueran más fuertes y rápidas, tal era su fuerza que ya estaban empezando a dolerle los brazos, pero estaba cerca, sus ojos le permitían ver que la gran roca se acercaba a ellos. Puso una gota más de su esfuerzo hasta tocarla y salir del agua.

Con sus manos la pelirroja pudo quitar el agua de su rostro para visualizar mejor las cosas, de su lado izquierdo no vio nada, estaba dispuesta a cantar victoria pero al ver a su derecha Zac estaba tal cual como estaba ella, era imposible que hubiese llegado después, tampoco mucho antes. No era la persona más indicada para declarar de quien había sido el primer lugar así que lo más probable era que con un empate se solucionara todo. No era lo que quería, desde luego, Caroline siempre había sido una persona muy competitiva, más aún desde que había salido del campamento, no por ello el invernadero de su abuela era el mejor en toda la calle, desde que tenía memoria se había esforzado por que los materiales y los instrumentos a usar fueran los mejores y los más eficaces.

Asintió no muy gustosa aceptando que ninguno de los dos había ganado, luego alzó sus ojos claros al verlos en la alta roca, desde aquella perspectiva parecía una imagen tan fuerte y pura que le costaba creer que estaba viendo al mismo Zaccharie, ella le temía a las alturas, pero de la misma manera acepto su mano y como pudo logró sentarse a su lado. El aire frío le dio de lleno el cuerpo, erizando los poros de su piel, hacía demasiado frío, y de pensar que dentro del agua todo era cálido y tranquilo. Como un simple reflejo abrazó sus brazos con sus manos, frotándolos y haciendo que estos sintieran la calidez de su tacto, quizás eso sería suficiente -Que frío hace. Admitió con una leve sonrisa sintiendo como las gotas caían por su rostro y sus cabellos se adherían a su pecho y a su espalda.

No había respondido su pregunta, y ahora que lo recordaba le debía una respuesta, desde luego siempre había sido educada con las personas aunque con él se sintiera tan confundida, si, tenía que admitirlo, lo estaba, al principio quería hacerle probar lo que él a ella, y ahora estaban juntos, en el lago, bajo la luna, no sabía cómo definir el momento, o probablemente si pero no se atrevía a hacerlo. -No suelo admitir que hice trampa, aunque fue un poco obvio. Solo por esta vez te dejaré ganar, después de todo nos quedan unos buenos meses trabajando juntos y puedo ganarte en muchas cosas. Care le guiñó el ojo dirigiendo su mirada de nuevo a la luna platina, al voltear hacia Zaccharie no pudo obviar un mechón de sus cabellos que caían en su frente rompiendo la armonía del corte, con una risilla alzó su mano delicada acomodando la traviesa cabellera con cuidado, dejando que su piel rozada su rostro, el cosquilleo no dudo en aparecer. -¿Cuál premio escogerás, Maïer? Sin darse cuenta su rostro estaba muy cerca del suyo a medida que separaba su tacto de su cabello, mordió su labio nerviosa y traviesa. Un latido extraño en su corazón persistía más agitado que nunca ante sus palabras. Su mente esta vez no imaginaba que podrían dictar sus labios próximamente, siempre había sido un chico predecible como los otros, pero desde que ambos llegaron al lago no pudo deducir más que acción emitiría el chico que tanto la había torturado en el campamento, que ahora parecía más cualquier otro joven que el enemigo que debía suponer.

Debía separarse, por su bien físico debía hacerlo; su sonrojo, su cosquilleo, la calidez ante el frío... después de todo era una mujer, era Caroline, una chica común bajo el mural de fuerza que aparentaba.
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